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Este primer semestre 2026 hemos tenido un crecimiento tremendo en el dojo, pero hay algo reciente que de verdad nos marcó a todos. Hace como un mes vivimos un momento que cambia la historia de Tamashii en Costa Rica.
Por primera vez, hicimos un examen de grado alto para Cuarto Dan (Yondan) de forma 100% interna. Anteriormente habíamos tenido exámenes de cuartos, quintos y hasta sextos danes en CR, pero siempre tenía que venir el Kaicho Hatsuo Royama desde Japón a evaluarlos.
Esta vez, la responsabilidad de hacer el examen y otorgar el grado quedó totalmente en nuestras manos. Y el que se paró en el tatami para este reto fue el Sensei Julio del Valle.

 

De admirarlo a la distancia a entrenar juntos

Julio y yo empezamos en el karate en la misma época, allá por los años 90, pero en academias diferentes. En ese tiempo yo no lo conocía en persona, pero uno escuchaba el nombre de él por todo lado. Julio era ese peleador liviano, rápido y fiera que nos inspiraba a todos. Alguien gatísimo de quien todo mundo hablaba por el combate y que representó al país en varios mundiales en Japón. A mí me motivaba mucho escuchar lo bueno que era.
La vida da muchas vueltas y en 2023 él tomó la decisión de unirse a Tamashii. Al tratarlo de cerca, me di cuenta de que más allá de ser un peleadorazo, es una excelente persona, de esos karatecas honestos que cuesta un mundo encontrar.

 

El gi que nunca se guardó

En el karate uno conoce mucha gente de los 90 que dice: “Yo siempre he hecho karate”, pero tienen el gi guardado en el clóset y se lo ponen una vez al año. Con Julio es otra historia. Él es de los poquísimos karatekas ticos que de verdad nunca ha dejado de entrenar; su constancia es de todos los días.
Que un budoka con semejante trayectoria haya escogido estar en Tamashii, teniendo tantas organizaciones para elegir, para mí es un gran honor y una responsabilidad enorme.

 

La mística japonesa en las venas

Hay detalles en el tatami que no se aprenden en un manual. Julio vivió y entrenó en un dojo en Japón durante varios meses cuando estaba joven. Quienes hemos estado allá sabemos que en el día a día se aprende el karate invisible: el respeto al espacio, la etiqueta (reigi), el silencio y los modales tradicionales.
En Tamashii, siempre nos hemos partido el alma por replicar esa mística japonesa, por eso la llegada de Julio nos cayó como anillo al dedo.
Julio entiende y respeta esos códigos de forma natural y calzó perfecto con lo que hacemos.

Kyokushin Kan Kata - Tamashii Martial Arts Costa Rica

El reto de Kyokushinkan: Reaprender después de 30 años

Pasarse a Kyokushinkan viniendo de otras ramas de Kyokushin es un dolor de cabeza, no es jugando. Nuestra organización rescata raíces muy fuertes del Shito-ryu y del karate tradicionale de Okinawa. Es como meter tres estilos en uno: tenemos aplicaciones reales de las katas (bunkais), manejo de armas tradicionales (como el Bo y el Sai) y detalles de kihon y posiciones con un estándar japonés super estricto.
Pónganse a pensar lo que es llevar más de 30 años haciendo el karate de una forma y tener que reprogramar el cuerpo para aprender todo desde cero. Muchos tiran la toalla. Julio lo recibió con el entusiasmo y la humildad de un cinturón blanco. Verlo aprender armas y pulir cada detalle con esa disposición nos ha inspirado a todos en el dojo.

 

¿Qué significa el Cuarto Dan?

Para entender el nivel de este examen, hay que ver cómo se manejan los grados. El primer cinturón negro (Shodan) significa apenas el “primer paso”. Un Shihan octavo dan al que le tengo un gran aprecio me explicó una vez que los primeros tres danes son danes principiantes; es donde apenas se consolida la base.
El verdadero salto a los grados avanzados es el Cuarto Dan (Yondan). Ahí es donde empieza la maestría de verdad y por eso la exigencia es muy alta.

 

El respaldo desde Japón

Para poder hacer un examen así en Costa Rica, se necesita un aval internacional. Desde hace unos cinco años, tengo el honor de ser miembro del Comité Internacional de Kyokushinkan.
Este puesto es escogido directamente por el Kaicho Royama. Representar a la región y cuidar el nivel técnico es un encargo sagrado que asumo con toda la seriedad del mundo. Al final, más allá de cualquier título, esto es puro servicio y compromiso para cuidar el estilo.
Gracias a este puesto, le pedí un permiso especial a Shihan Hamid Ashna Asahari (8.° Dan), que es el presidente del Comité Mundial y fue quien me examinó a mí para mi Cuarto Dan hace casi nueve años en Colorado. El Shihan Hamid conoce la calidad de Julio, me dio el visto bueno de una vez. Ahí llamé a Julio y le dije: “Prepárese, ya tenemos el aval de Japón, es hora de ir al examen”.

 

40 combates a los 45 años de edad: Un examen de verdad

El examen de Julio estuvo sumamente rígido, no le regalamos absolutamente nada.
Empezó con un extenso Kihon, Ido Geiko y luego una parte física pesadísima que Julio pasó sobrado, demostrando que a sus 45 años está entero por la disciplina que tiene.
En la parte técnica, ejecutó de forma excelente todo el syllabus de kata hasta cuarto dan, incluyendo las formas de manos vacías y el uso de armas: el Sai y el Bo (donde hizo dos katas de Bo impecables). Verlo adaptarse a ese estándar tan exigente fue un espectáculo.
Después vino la prueba de fuego: tuvo que hacer 40 combates seguidos contra 40 cinturones negros diferentes. Ahí es donde se ve de qué está hecha una persona; cuando el cuerpo ya no da, es el puro espíritu el que lo mantiene a uno de pie.

 

Forjando el futuro del dojo: Una estructura que me ilusiona

La alegría de ese día fue doble, porque en el mismo bloque de exámenes varios compañeros del dojo pasaron su prueba para Primer Dan (Shodan) y Segundo Dan (Nidan). Ver el tatami lleno con toda esa gente dándolo todo demuestra que Tamashii está madurando en todas sus etapas.
Algo que me tiene encantado de lo que está pasando en el dojo: ya no somos un lugar donde hay un solo cinta negra primer dan dando todas las clases. Hemos construido algo mucho más grande. Ahora contamos con profesores especializados, uno enfocado en katas, otro metido de lleno en el combate. Todos en este equipo de instructores han ido a Japón varias veces, han entrenado directamente con Kaicho Royama y tienen sus certificaciones de enseñanza tanto en Costa Rica como a nivel internacional.
Logramos crear un ambiente real de mentoría, donde hoy tenemos a más de 50 cinturones negros activos entrenando y apoyándose entre sí. Esto es algo que yo nunca antes había visto en el karate de nuestro país y la verdad es que me ilusiona muchísimo el futuro que viene para todos nosotros.
Nuestra tarea ahora es seguir guiando a estas nuevas generaciones de cinturones negros. En este camino el aprendizaje nunca se acaba; el cinturón negro es solo el inicio de un estudio que se sigue puliendo hasta el Quinto o Sexto Dan.

Ver a toda la comunidad unida en el tatami, desde los nuevos Shodan hasta el nuevo Yondan, sostenidos por un equipo de profesores de este calibre, me llenó de una motivación y un orgullo tremendo como maestro.

 

Un orgullo de los buenos

Julio tenía el nombre y la oportunidad de irse a Japón a hacer este examen frente a los jefes mundiales si hubiera querido. Sin embargo, escogió hacerlo aquí en Costa Rica en Tamashii y conmigo como examinador.
Para mí, que un par con su trayectoria tenga esa confianza en uno es el honor más grande que me han dado en la vida. Estar al frente de esa prueba, autorizado directamente por Japón para certificar este grado en nuestra propia casa, es la recompensa a años de trabajo honesto, leal y sincero.
Este logro no solo nos deja un nuevo Cuarto Dan y una base fuerte de cinturones negros; consolida a Tamashii como una escuela madura, respetada internacionalmente y con la autoridad técnica para mantener vivo el karate tradicional al más alto nivel.

¡Muchas felicidades a los nuevos Primeros y Segundos Danes, y al Sensei Julio del Valle!
Sus exámenes subieron el nivel de todo el dojo.
El camino continúa y es un honor caminarlo a la par de ustedes.
Osu